Bien se dice que "no hay mal que dure cien años, pero tampoco cuerpo que lo resista". Nada dura para siempre -es cierto- y todas las cosas cambian, cuando se cumple su ciclo o, más tarde o más temprano. Se dice que en la naturaleza las cosas tienen su ciclo, su tiempo natural, y que esos ciclos se repiten o son previsiblemente cronometrados, mientras que en la sociedad humana ese tiempo es menos previsible y, que las cosas o fenómenos cambian según ciclos más aleatorios. En realidad, tanto en la naturaleza como en la sociedad humana, todos los tiempos de las cosas duran lo que duran en relación a una serie de variables o factores que tienen que ver con múltiples conflictos o contradicciones entre esas cosas, contradicciones que hacen que los tiempos nunca sean estáticos o iguales en los distintos ciclos. Cuantos más conflictos o contradicciones poseen las cosas, esto es, más dinámicos son, menos previsibles serán sus tiempos. Por ello, en la sociedad humana que intervienen una multiplicidad de conflictos en danza, se hace más difícil hablar de "los tiempos" de tal o cuál situación o fenómeno.
Así, ¿cuánto tiempo debe pasar hasta que un pueblo progrese en su cultura? ¿cuánto puede un pueblo soportar una dictadura? ¿cuánto tiempo un pueblo o nación debe recorrer hasta lograr su libertad y alcanzar un gobierno de soberanía democrática? ¿cuánto tiempo deberá pasar hasta que la humanidad al fin se unifique en una comunidad única? ¿cuánto tiempo un pueblo o nación es capaz de aguantar condiciones miserables o pobres de vida, en medio de tanta injusticia?